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16 de enero de 2012

"La suya era una relación de hacía muchos años, pero ella era una mujer extraordinaria:una priora que ponía en tela de juicio gran parte de las enseñanzas de la Iglesia; sanadora de gran fama que cuestionaba la medicina tal como la practicaban la mayoría de los doctores; y una monja que se entregaba con fervor a su hombre siempre que tenían ocasión. Si hubiera querido una relación convencional -pensó Merthin-, tendría que haber escogido a una mujer convencional."

  -"Un mundo sin fin" de Ken Follet.
  Yes, terminé de leerlo, muchachos! Soy feliz. Igual sigo reflexionando, releyendo, nunca termino de leer un libro. Nunca se relee demasiadas veces, así que, obviamente, I'm not done with it.
  Les dejo esta frase porque resume bastante bien la historia de amor de Merthin y Caris, una de las parejas protagonistas.
  Se conocieron a los diez años y se casan alrededor de los 40. Heavy...
  De chicos presenciaron el asesinato de dos hombres de armas y escondieron un secreto que comprometía a la mismísima reina de Inglaterra.
  Merthin, cuyo padre había sido despojado del título de caballero, logró ser el maestro constructor más prestigioso de toda la ciudad. Se casó en Florencia, no sin olvidar a Caris, y tuvo una hija. Cuando la peste apareció y se llevó a su esposa, decidió volver a Kingsbridge. Sin lograr convencer a Caris, tuvo un romance con la condesa, esposa de su violento hermano, que le dio otro hijo, Roland.
  Caris, que había nacido en un hogar donde no se pasaban necesidades gracias al comercio de la lana por parte de su padre, llegó a verse obligada a entrar al convento para salvarse de la horca por una acusación de brujería. Allí estuvo unos doce años, en los que la rutina y la doctrina, que muchas veces cuestionaba, se hizo llevadera gracias a la posibilidad de administrar el hospital del priorato, asistir a los enfermos y combatir la peste como nadie lo había hecho antes.
  Al final, ambos, convertidos en los personajes mas influyentes de Kingsbridge, logran cumplir sus objetivos. Merthin construyó la torre mas alta de Inglaterra, reformando la antigua catedral (edificada por el memorable Jack Builder), con un diseño octogonal que era toda una innovación en esa época. Caris, por su parte, logró tener su propio hospital sin tener que estar atada a los votos religiosos. Finalmente, se casaron. Y si, vivieron felices por siempre, lo que todos queremos escuchar (o leer o ver).
  En la última escena, Merthin lleva a Caris a lo alto de la torre, que tenía 125 metros de altura, para que contemplase la ciudad. Caris advierte que habían tallado un ángel en la pared y, al detenerse en el rostro, se da cuenta de que era el mismo que el de ella. Merthin le dice que no había persona que hubiera conocido que se pareciese mas a un ángel que ella misma. En ese momento, una ráfaga de viento hace que Caris tambalee. Merthin la abraza y continúan así, aunque el viento hubiera cesado poco después.

3 de diciembre de 2011

Si no te gustan los libros, es porque no viste mi biblioteca.

   Y a pesar de que con ese título ya dejo todo dicho, los saludo, lectores, y abro la entradinha.
   Empecé mis vacaciones! No oficialmente, porque la falta me sigue corriendo y el acto de cierre creo que es en dos semanas. Pero, anyway, repito: Empecé -no oficialmente- mis vacaciones. ¡DENUNCIEMEN si se atreven!
   Y las comencé con todo, ¿saben por qué? Porque ayer me bajé mis eternos ahorros, esos que nunca se a que destinarlos, en elementos very necesarios para mis tan merecidas vacaciones.
   To sum up, me compré una remera, una pollera tiro alto, un vestido, unos zuecos-zapatosconplataforma-algo muy copadísimos y (si!) un libro :'). Algunos recursos literarios nunca caen en desuso, lo mejor SIEMPRE VA AL FINAL.
   No entro siempre a las librerías. La verdad es que la mayoría de las veces mando a alguien con mi encargo, pero ayer, en mi salida shopperil, entramos con Mamá. Es increíble, se siente tan bien, te dan ganas de llevarte hasta los libros de cocina. Te dan ganas de casarte con el pibe vendedor. Te trata demasiado bien (ay, en serio, me lo como♥) y encima no se, es todo inteligente, re culto. Ok, entiendo, aflojemos con el momento baboso.
   Bueno, me trajo el libro que quería, Un Mundo sin Fin de Ken Follet. Me preguntó si había leido el primero, le dije que si, y me dice que ~#€~€~€..... (Por el bien de los lectores, paro con este relato, bastante irrelevante, que me va a llevar a la recurrente conclusión de que me quiero casar con los que te asisten en las librerías.)
   ¿Dónde estaba? Ah, si, volví a casa muy encariñada con mis bolsas y me fui a leer el libro.
   No dudo que me vaya a gustar. Puede ser que muchos se cansen de catedrales, de Kingsbridge, de Edad Media después de leer estas dos obras seguidas, pero creo que no es mi caso.
    No les voy a adelantar nada de como va mi lectura, cuando termine haré la correspondiente crítica. Obviamente, lo más probable es que les importe bastante poco. I don't care. 
   Cuestión: eso fue ayer. Hoy amanecí y Mamá me dice "Encontraste el libro Memorias de una Geisha!, estaba viendo en tu biblioteca y lo vi" Emoción. Mucha. Lo busqué por todos lados (todos, en serio, media casa revuelta es la evidencia) y ya casi me había resignado a no encontrarlo. Pero estaba ahí y siempre lo estuvo. Como se imaginarán. después de esa emoción descripta anteriormente, me dí cuenta de lo inútil que soy para buscar cosas. Que gila.
   En fin, fui a la habitación en la que me encuentro ahora, comprobé con mis propios ojos que, en efecto, el libro estaba ahí, acomodé bien a todos mis retoños, incorporé en los estantes a los que estaban castigados en algún cajón y, finalmente, los contemplé. Amor. Cariño. Recuerdos. No estoy exagerando (se que parece). Es perfecto, gente, son perfectos. Pensar que mucha gente se hace la capa afirmando que no hay UNA lectura recomendada, que las adaptaciones cinematograficas o las series basadas en los libros son mejores que las obras originales, que nunca leerían sin una amenaza concreta. No entienden nada. Me gustaría saber qué experiencia tuvieron, qué habrán leído para tener la cabeza tan abaldosada, porque yo entonces leí algo distinto, viví en un mundo distinto. No podrían ser tan incoherentes si hubiesen leido ALGO de lo que estaba viendo en esos estantes. 
   Inmediatamente llegué a la conclusión de que si no te gustan los libros, es porque no viste mi biblioteca.